Tras la reunión mantenida el pasado 24 de noviembre entre la representación legal de los
trabajadores y la empresa, el sindicato lamenta que Trasmediterránea se presentara con las
manos vacías y sin información relevante que clarifique el verdadero rumbo que va a tomar la
empresa. Para CCOO, la situación que golpea a la compañía no son sus problemas, sino los
síntomas de una mala gestión. En octubre de 2017, ACCIONA vendía su participación del
92,17% de Trasmediterránea al grupo Naviera ARMAS. Desde CCOO y ante los recelos que
producía dicha operación, solicitamos a la empresa conocer el plan de viabilidad que garantizase
el futuro del empleo, el crecimiento y la modernización de la flota.
Como respuesta, fuimos testigos del desmantelamiento de la dirección de la antigua
Trasmediterránea y de la puesta en marcha de un plan que terminaba con las relaciones de
trabajo de gran parte del personal en tierra, así como de la aplicación de políticas a bordo de los
buques que ponían en duda el buen servicio. No obstante, es preocupante la respuesta de la
naviera al preguntarles por ARMAS TRASMEDITERRÁNEA FACTORING SL, constituida el 11
de junio de 2020, en plena crisis de la covid-19, ya que contestó que no sabía nada. Hoy es una
realidad a voces, que hace sospechar de la buena voluntad de la naviera.
Para el sindicato, el grupo ARMAS ha carecido de una estrategia y proyecto de futuro desde el
principio de la adquisición de Trasmediterránea, sirviéndose de ella como dique de contención
contra la flota de ARMAS. Su táctica ha sido sobrevivir de la inercia establecida, pero la covid-19
ha precipitado este planteamiento y ahora sin un plan B, el sindicato teme que la solución sea
vender el alma de la naviera a los fondos de especulación.
CCOO solicita encarecidamente la necesidad de mantener Trasmediterránea a flote, por dos
razones fuertemente ligadas. De una parte, el importante volumen de empleo que la compañía
genera para el sector de la marina mercante española y, de otra, por la histórica e imprescindible
labor de conexión que realiza para mantener España vertebrada. Trasmediterránea necesita un
gestor que la lleve a buen puerto y cualquier ayuda pública a la compañía debe ir ligada al
mantenimiento del empleo y las condiciones laborales de los trabajadores.
Es urgente y necesario para el desarrollo y el crecimiento económico de este país recuperar el
transporte marítimo, y especialmente, por su carácter estratégico, el cabotaje. No es ético,
cuando menos, que operen buques bajo pabellones “de conveniencia” que terminan instalando
una política de competencia desleal que, en última instancia, repercute sobre los trabajadores, la
seguridad del pasaje y el crecimiento del país.









