El mercado ha entendido a la primera la lógica detrás de la fusión ente Moeve (antigua Cepsa) y Galp anunciaron ayer a primera hora de la mañana. La segunda petrolera de España y la primera de Portugal van a combinar sus gasolineras y su negocio industrial. La operación, cuyo cierre se espera para mediados de año, no solo desafía la histórica hegemonía ibérica de Repsol en refino y movilidad; también dará a la antigua Cepsa la llave de la ruta atlántica del hidrógeno verde hacia Europa.
Galp y Moeve crearán dos sociedades compartidas (lo que en la jerga se conoce como joint venture). Una (RetailCo) aglutinará el negocio de movilidad, con 3.500 gasolineras en la península, casi tantas como las que tiene Repsol. La otra (IndustrialCo) asumirá la actividad industrial, incluidas tres refinerías: dos de Moeve (La Rábida y San Roque) y otra de Galp (Sines). Como las dos compañías tienen prácticamente la misma cifra de estaciones de servicio, la primera sociedad se la repartirán casi a partes iguales. En el caso de la empresa industrial, el accionista mayoritario será la antigua Cepsa, cuyo capital está en manos de la emiratí Mubadala (61%) y el fondo estadounidense Carlyle; mientras que la participación de Galp será algo superior al 20%.












